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10 de junio, Día de la seguridad vial

Por: Federico Ferrares (prensa@aaeta.org.ar)

Hoy se celebra en todo el territorio nacional el día de la seguridad vial. La efeméride rememora un curioso suceso: el cambio de mano en las calles de nuestra geografía. En la Argentina antes regía la norma que ordenaba el sentido del tránsito por la mano izquierda (al igual que en Gran Bretaña) pero el 10 de junio de 1945 se decretó el sentido del tránsito por la derecha, tal como se utiliza en la actualidad, en la mayoría de los países.

El motivo principal para impulsar semejante cambio -muy traumático en sus principios- fue aumentar la seguridad vial, asunto que desvelaba (y desvela) a los especialistas hace más de 80 años.

En 1945 el número de accidentes viales era alarmante en relación a la reducida cantidad de vehículos que circulaban; los expertos de la época atribuyeron esto a que nuestro país era uno de los pocos en el mundo en los que se seguía manejando por la izquierda. Con la medida tuvieron que cambiarse de sentido muchas calles y comenzó a aplicarse un domingo, para que el tránsito no se alterara demasiado de golpe.

Pero más allá del hecho curioso de la implementación de la norma, lo importante en un día como hoy es tomarse unos minutos y repensarse como actor dentro del gran circuito vial. Tomar conciencia de nuestras prácticas, ver sobre qué aspectos podemos mejorar y los riesgos que asumimos inconscientemente con ciertas actitudes.

Los accidentes de tránsito en la Argentina son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de los argentinos. Nuestro país ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito en el mundo. Aproximadamente 19 personas mueren por día; hay 6.672 víctimas fatales por año. Pero no se trata de números, sino de vidas humanas. De hombres, mujeres, jóvenes y niños, que vieron truncadas sus vidas a causa de un accidente de tránsito.

Hay cinco causales directos, tal vez los más importantes sobre los que podemos trabajar. Los detallamos a continuación. Mejorar es una responsabilidad de todos.

 

1. La velocidad

 

En efecto, la velocidad es una de las causas principales de muerte por accidentes de tránsito. Muchos argentinos consideran que no van rápido a 120 Km/h, cuando a más de 90 Km/h un vehículo es cada vez menos gobernable, aumentando así el peligro de muerte de sus ocupantes.

 

2. El Alcohol

 

Otra causa fundamental de mortalidad en accidentes de tránsito es atribuible a las bebidas alcohólicas. Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un sólo vaso de vino, cerveza o whisky, limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir.

Las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal; genera una falsa sensación de seguridad que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito.

 

3. El sueño

 

El sueño es inevitable y, en el mejor de los casos, disminuye los reflejos y la capacidad de reacción. El ritmo biológico normal de cada persona, hace que ésta esté acostumbrada a dormir de noche. El conductor ideal, capacitado para conducir de noche con menos riesgo de quedarse dormido o dormitar, sería aquél que normalmente durmiera de día y condujera de noche. Se agrava mucho más si no hubo descanso, o si se trabajó durante todo el día. Pero peor aún si la persona cenó abundantemente y bebió alcohol.

 

4. No usar cinturón de seguridad

 

La seguridad pasiva es tan importante como el respeto a las normas de tránsito. Y el mejor seguro de vida dentro del vehículo es el Cinturón de Seguridad, que impide ser lanzados contra el parabrisas, o fuera del vehículo hacia una muerte segura, en caso de accidente. Con lo que su uso generalizado disminuiría en un 60 por ciento aproximadamente la muerte de los ocupantes de los vehículos accidentados. Inclusive en la ciudad a poca velocidad, evita la muerte o lesiones graves.

 

5. No llevar los niños atrás

 

Qué difícil es mantener quietos a los más pequeños de la familia, dentro del auto, sobre todo en los viajes largos. Sin embargo, es un acto de amor la observancia de ciertas normas: no es mala educación darles la espalda dentro del automóvil. Al contrario, se les estará resguardando la vida.

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